lunes, 13 de julio de 2009

Julieta la esquiadora

En el país de Balagaron (polo norte), vive una niña llamada Julieta. A ella le gusta esquiar y competir en las competencias de esquíes, pero el papá no la deja esquiar porque él cuando compitió estaba a punto de llegar a la meta y se les rompieron los esquíes y estuvo 30 días en el sanatorio porque tuvo un gran golpe. Julieta encontró un libro que se llama ¿Cómo se hace un esquí?, que tenía todo sobre hacer un esquí. Julieta hizo, con ayuda de su perra Mili, esquíes así podían competir en la gran carrera, porque el papá no lo dejaba esquiar.
Fue a dejar el papel adonde decía que iba a entrar a la competencia y el oficial pensaba que iba a competir su padre. Cuando iba a empezar la carrera el oficial le preguntó a Julieta si estaba segura de empezar la carrera. Y Julieta respondió:
- Sí, quiero empezar la carrera. - Entonces listos, preparados y ya. Y de pronto, al otro día, el papá de Julieta se dio cuenta de que no estaba en su casa, entonces le fue a preguntar al oficial a ver si sabía algo de ella. Julieta iba última, pero no perdía la esperanza de que podía ganar. El oficial le dijo al papá de Julieta que se quede en la llegada, ella pronto iba a llegar.
Los demás participantes se cayeron y tuvieron que ir al hospital y Julieta quedó con el tramposo Tomas pero a ella no le importaba ganar.
Tomas se cayó y Julieta llego primera la copa ha sido para ella, el papá fue rápido a abrazarla y colorín colorado este cuento ha terminado

lunes, 6 de julio de 2009

LA MARIPOSA COLORINCHE

En el país de Mariposán había mariposas azules, rojas, naranjas, violetas, amarillas, verdes y celestes.

Pero el 3 de agosto nació una mariposa llamada Maripili. ¿Y saben de qué color era? Azul, roja, naranja, violeta, amarilla, verde y celeste.

Cuando fue creciendo, a los seis años, empezó la escuela. El primer día la acompañó su tía, pero cuando entró al aula todos le decían “Colorinche” por sus colores.

Luna gritaba:

- Jajajaja. ¡Colorinche! Vení acá.

En el primer timbre, le decían:

- ¡Colorinche! Vení a jugar al elástico. Jajajaja.

En el segundo timbre, se escuchaba:

- ¡Colorinche! ¡Colorinche! Jajajajaja.

En el tercer timbre, dijo ella:

- ¡Basta! ¿A vos, Luna, te gustaría que te dijeran “Luna llena”?

Luna contestó:

- No.

- A vos, Pablo, ¿te gustaría que te dijeran “Pablito clavó un clavito, qué clavito clavó Pablito”?

- No.

- Y a vos, María, ¿te gustaría que te dijeran “María la Paz, la Paz, la Paz, un paso pa’tras?

- No.

- Bueno, entonces –dijo con lágrimas- no digan cosas que no les gusten que les digan. Y vamos a poder vivir en un mundo mejor.

Y colorín colorado, este cuento fue regalado.